
Nadie discute que nuestro sistema de transporte tiene defectos "técnicos" imperdonables, supongo que la mayoría de ellos se deben, en parte, porque viajamos distancias largas y tediosas.Pero no quiero referirme a estos aspectos técnicos, creo que hay ciertos factores que están en nuestras manos y que podrían hacer mucho más llevadera nuestras idas y vueltas.Señoras que te miran feo y te pegan carterazos para hacerte saber que vienen cansadas y se quieren sentar, sujetos que creen que su tipo de música es la que todos queremos escuchar y, lo que a ninguna mujer le sorprende, hombres que creen que debido al hacinamiento pueden hacer lo que quieran con sus cuerpos, y lo que es peor, con los nuestros...Estoy segura que a nadie le sorprende lo que les estoy contando, pero el miércoles vi algo que me llenó de orgullo, pero también de verguenza...
A las 7 de la tarde la micro amarilla D17 va inevitablemente llena, cuando salió del paradero íbamos todos en nuestro asientos, pero en la rotonda se subió una masa de hombres (deportistas, estudiantes, ejecutivos, no sé, dio la casualidad que eran todos hombres), tuve que correrme un poco en mi asiento porque claramente con un tipo parado al lado nadie se siente muy cómoda. En esto iba pensando cuando una mujer que estaba sentada delante mío le da unos golpecitos al tipo que iba parada al lado de ella y empujándolo con suavidad, pero con convicción le dice: "correte un poquito porfa!". El sujeto iba escuchando música, se sacó los audífonos y le pidió que le repitiera lo que le había dicho. La mujer no le tuvo que decir nada más, el gesto había dejado todo claro. Inmediatamente después de esto, el tipo que iba parado al lado mío, se corrió también... no saben el alivio que sentí.
No sé si la proximidad del tipo tenía alguna mala intención o no, el punto es que me puse a pensar que quizás no tenía la fuerza suficiente para decirle a un sujeto que se corra, que lo justifico porque la micro (o metro) va llena y fin: me cayo y aguanto. Pero es justamente esto lo que las mujeres debemos evitar, callar y aguantar!. Aún creo que no será fácil para mí denunciar un hecho así en el momento, pero gracias a esa mujer tengo claro que al que deberá darle verguenza es a él no a mi. Quizás yo un día pueda aliviar a alguien más, como ella me ayudó a mi.Y tu... te atreves a denunciar?

